Son quienes “operan” entre las sombras. Pero no se equiparan la inteligencia y la picardía: esta puede ser veloz pero jamás se le igualará a la segunda. La primera es torpe y deja huellas; la segunda es meticulosa y muchas veces la paciencia la domina.
Y en estas instancias en que un bellaco como Beder Herrera aparenta perder fuerzas (léase bellaco en el término que le cuaja al ex gobernador) a quien jamás hay que darle un flanco por su legendaria inteligencia política, comienzan a aparecer carpetazos y denuncias de corrupción.
Más que nunca el gobernador Sergio Casas debe tamizar lo que le venden para actuar en su justo término. Fue un hombre leal, claro que la lealtad debe ser recíproca de lo contrario se convierte en vasallaje; y debe detener la sangría interpares que puede llevar al justicialismo a una seria derrota el año que viene. Debe ser él: el Sergio de San Blas, bueno, con valores a quien no se le conocen hechos de corrupción.
Verbigracia: debe quitarse los piojos y tirarlos por la ventana para que no le queden secuelas de la picazón.
La tierra riojana, su dominio, sus derechosos y las miserabilidades de algunos, y la enorme corrupción de unos selectos en detrimento de la legalidad.
Muy pronto en El Diario de La Rioja.