La urbe, situada a unos 60 kilómetros de Los Ángeles, ha solicitado la protección por bancarrota en una sesión del Consejo Municipal de la misma, donde las autoridades locales reconocieron tener un déficit presupuestario superior a 45 millones de dólares.
El Consejo dispone de solo 150,000 dólares en las cuentas bancarias y una deuda de 243 millones de dólares, de las cuales 48.6 millones son bonos para pensiones, por lo que la provincia no tiene suficiente capital ni para la nómina.
La administración local ha aprobado esta decisión con 4 votos a favor, 2 en contra y una abstención, viéndose obligada así a solicitar la bancarrota de acuerdo con la ley federal conocida como Capítulo 9.
De este modo, San Bernardino junto a sus vecinos, Stockton y Vallejo, constituyen un grupo, que en las últimas semanas han aprobado resoluciones ante la carencia de reservas para cubrir sus gastos.
San Bernardino, con 210 mil habitantes, se convierte en el segundo mayor municipio del país en declararse en bancarrota, cuya ciudad ha sido víctima de deudas, déficits, errores contables y la falta de crecimiento en sus ingresos.