Para entender mejor, esta quebrada, su río y Sanagasta, fueron los motores que inspiraron al nonogasteño a escribir una de sus obras más dedicadas y representativas. En el mismo párrafo, da noción de la influencia religiosa que por esos tiempos tenia la población de Huaco y Sanagasta: "(…) centro estratégico de la conquista incásica, aquella comarca fue el teatro de sucesos sangrientos, aunque ignorados, y de escenas conmovedoras durante la predicación del Evangelio" (1).
El nonogasteño fue mas profundo y describió en el mismo párrafo "los jesuitas plantaron allí por largos años la cruz solitaria de la misión civilizadora, y dejaron los rastros imperecederos de su paso en las creencias, en las supersticiones, en las costumbres de los moradores, en los campos que cultivaron y en los altares construidos para sus imágenes viajeras por todos los climas del mundo".
Esta descripción encaja perfectamente, cuando en la actualidad se recorre esta maravillosa obra de la naturaleza y se disfruta de sus atractivos, cargados y estigmatizados por la impronta religiosa y de formas que parecieran no estar allí.
Río de Huaco a 20 kilómetros de Sanagasta. Este río que recorre la quebrada del mismo nombre, esta a escasos kilómetros de la villa y contiguo, recorre un impactante camino de cornisa, ruta nacional 75, hoy asfaltada que parte de la localidad de Huaco y asciende con muchas curvas hasta llegar a los 1500 msnm, en el límite con el departamento Castro Barros.
Bajando camino a Sanagasta, luego de disfrutar la quebrada, a medio camino se ingresa unos kilómetros, para encontrarse con el Dique de los indios, que es una formación construida para canalizar el agua que llega en el Río Huaco o Grande. Desde aquí puede deleitarse de un lugar enclavado en una zigzagueante quebrada que rompe con el ruido del agua, la hegemonía del verde.
Parque geológico. Este Parque es una formación geológica cretácica, de areniscas rojas compactas que debido a la formación eólica presenta formas caprichosas y originales. Se accede a pie y su principal atractivo radica en el importante hallazgo paleontológico, consistente en nidadas de dinosaurios y plantas fósiles de 65 95 millones de años. El sitio fue investigado por el Centro Regional de Investigaciones de La Rioja, y según esta investigación el lugar posee fenómenos geológicos únicos en el mundo.
Cueva de la Salamanca. Recordando y dándole un halo de misterio propio de los lugares del interior de la provincia, esta cueva es una invitación a los desconocido, misterioso; supersticiones, leyendas, folclore y mitos de los que se habla a escondidas. Según estos, los martes y viernes, brujas y aprendices participan de ritos en homenaje a Supay (diablo).
Ya en la villa se recomienda visitar el Mirador La Cruz o Piedra Bola del barrio las pampas. Desde allí se puede observar todo el valle y con buen ojo se puede percibir hasta el dique de los sauces. Esta justamente sobre el anfiteatro natural donde se realiza el chayero sanagasteño.
Casa de Dios / Iglesia nuestra Señora de la merced. Su construcción data de 1917 y tuvo varias etapas hasta su conclusión en 1947 su fachada es considerada muy particular y sufrió varias modificaciones por los movimientos telúricos que afectaron la zona. Los 24 de septiembre se realizan las festividades en honor a esta Virgen
Capilla de la Virgen India
La imagen llegó a Sanagasta a fines del siglo 18 traída por un grupo de indios que venían por el antiguo camino del Inca provenientes del Cusco Perú. La imagen quedó a cargo de las pocas familias que habitaban este valle quienes le construyeron una capilla en su honor. Todos los años cada 30 de agosto comienza la novena que finaliza el 7 de septiembre. El último viernes de este mes se realiza la peregrinación, que se traduce en ida y vuelta a la ciudad Capital, regresando el domingo por la mañana.
Para terminar y recordando al escritor riojano, en otro tramo de su libro, mas precisamente en el capitulo El Pucará, Joaquín describe su camino a Huaco: "seguimos pro la ruta que lleva al Huaco y debemos pasar por el pueblo de Sanagasta. Ya se ven las puntas de los álamos y se siente el perfume de los viñedos, la brisa fresca de los sembrados y manantiales. El valle se cierra a la entrada de otra garganta estrecha y tortuosa, y allí, sus puertas, expuesta a las avenidas se asienta la población que sirve a la ciudad de refugio veraniego". Lo único que queda es que usted venga y disfrute de este refugio.
1- Mis Montañas Joaquín V. González. Página 62 capitulo "El Huaco". Colección ciudad de los naranjos. Tomo VIII