En medio de una creciente polémica se debate en el país el proyecto de ley, presentado por los senadores del Frente para la Victoria Aníbal Fernández y Elena Corregido. El mismo busca que jóvenes de entre 16 y 18 años ejercen el derecho de voto de forma voluntaria, además podrían hacerlo los extranjeros con dos años de residencia en el país.
De más esta recordar que el voto es uno de los elementos más importantes del sistema democrático, en donde cada ciudadano ejerce su voluntad política. Nuestra constitución, caracteriza al sufragio como: Universal, Secreto y Obligatorio.
Vamos a detenernos en el último punto, “Obligatorio”, haciendo referencia a que se trata de un derecho y un deber, y que de no hacerlo la misma Constitución establece multa o sanción en perjuicio del ciudadano que incurre en esa falta. Teniendo en cuenta este aspecto, es necesario entonces preguntarnos si algo que la propia ley establece que es obligatorio, podría ser para unos cuantos, solo un derecho voluntario.
Hoy un menor de 18 años no puede salir del país, no puede manejar, no se puede casar, y demás acciones que no puede practicar sin la autorización de los padres, ¿por qué debería de poder ejercer el derecho a voto, si por su edad y su grado de madurez y responsabilidad, esta privado de otros derechos?. Se trata de una cuestión de ética, en donde a estos jóvenes hay que resolverles otros problemas, antes de pedirles que vayan a las urnas. Por ejemplo, el 50 por ciento de ellos abandona el sistema educativo, siendo este el lugar en donde deberían armarse de las herramientas necesarias para una elección responsable.
Sin ir más lejos, nuestro país se encuentra adherido a tratados internacionales, en donde se considera a hombres y mujeres de 16 años como niños. ¿Tiene facultades el gobierno para tratarlos como niños y exigirles capacidades como adultos? Entonces el debate, iría mucho más a fondo: ¿niños o adultos? lo cierto es que para las normas que nos rigen, hoy son considerados niños.
Tener más derechos, significa asumir más responsabilidades. Responsabilidad y coherencia que también podríamos exigírselas a nuestros representantes, no hace mucho tiempo se debatía en el país la posibilidad de bajar la edad de imputabilidad, porque se consideraba a estos jóvenes, personas capaces de comprender sus actos y asumirlos de manera responsable. Este debate no tuvo éxito, y cientos de padres continúan su lucha por justicia, pero hoy los mismos gobernantes consideran que los mismos jóvenes, sí tienen capacidad y madurez suficiente para el ejercicio de los derechos políticos.
Entonces, hay varios aspectos a evaluar antes de otorgarles a nuestros jóvenes mayor participación, para que esa participación no responda a especulaciones políticas. Sin embargo, queda a la vista que interesarse por ellos no es pedirles que vayan a votar, hay cuestiones mucho más importantes que tratar, como por ejemplo crear políticas que puedan contenerlos en el sistema educativo. Es necesario y urgente definir cuáles son realmente sus derechos, y cuales sus responsabilidades; porque como dije antes: “Tener más derechos, significa asumir más responsabilidades”. ¿Está el sistema democrático preparado para un voto voluntario? ¿Están los jóvenes de entre 16 y 18 años instruidos para ejercer el voto con el conocimiento necesario?