En otras épocas, la cuestión pasaba por Maradona o Pelé. Los dos llevaban la 10 en la espalda, como signo de lo máximo; ambos deslumbraron en sus clubes y salieron campeones del mundo con sus selecciones. El argentino y el brasileño dividían las opiniones, dentro y fuera de la cancha, es decir, la disputa era tan grande que se dirimía en otros terrenos ajenos al juego. Entre ellos se acusaban y se mal-decían; Diego, defendía a muerte a los jugadores y levantaba la bandera por su dignidad, mientras que Pelé se acomodaba al poder de la FIFA, actuando y siendo políticamente correcto.
Pese a las similitudes y diferencias, ambos en su discusión empezaron a quedar opacados por lo cambiante de la realidad: la aparición del mesías, el tercero en discordia.
Las comparaciones suelen ser tediosas, pero necesarias, imprescindibles. Y siempre uno debe imponerse, ganar, quedar por encima del otro, así lo dicta el folclore competitivo.
Volviendo al análisis de la actualidad, están aquellos que pregonan dogmáticamente que si un jugador no gana un Mundial, como es por ahora el caso de Messi (es cierto que todavía le quedan por lo menos dos mundiales por jugar), no puede considerarse el mejor de la historia; entonces allí se terminaría la discusión ya que Maradona logró bajo su capitanía la máxima coronación en México 86.
Se argumenta también que el carácter es otra condición que se necesita para ser el mejor, que de hecho lo tuvo Maradona cada vez que se convertía en líder de sus equipos, jugando prácticamente solo. Por su parte, Messi pareciera sostenerse en una estructura futbolística como Barcelona, solidificada por su técnico, Josep Guardiola. ¿Por qué no rinde de igual forma en la Selección que en su club?, suelen levantarse las voces críticas que apoyan al de Villa Fiorito. La pregunta es si Messi de acuerdo a su personalidad podrá asumir el liderazgo de un equipo, como lo hizo Maradona tanto en Napoli como en la Selección.
¿Y si la Pulga, por esas circunstancias del fútbol, tan dinámico y cambiante, no puede ganar un Mundial?
Quizás, la premisa entre los futboleros sea que deba existir siempre la discusión de lo que sea, y que poco importe deleitarse con cada uno en su tiempo, ya que se acostumbra a tener que elegir a uno solo; pues uno debe prevalecer por el resto, soslayando que tanto Diego Armando Maradona como Lionel Messi son nuestros.
En definitiva, pareciera que lo más importante no es determinar quién es el mejor, si no, que no falte el debate nuestro de cada día, la mejor discusión en cualquier esquina.
Hasta luego, hasta la próxima mejor discusión del mundo.