Pero ¿qué factores intervinieron para que el debate parlamentario concluyera en la sanción de una ley que se propone cubrir lo que la ciencia ya resolvió hace más de tres décadas?
El diputado provincial Marcelo Feliú, coautor de la ley y presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia, se refirió a la incidencia de los condicionamientos culturales al momento de debatir sobre la reproducción asistida.
“Cuando se resuelve incorporar un derecho que antes estaba prohibido o no estaba legislado, es porque también hay un correlato cultural que permite incorporar ese nuevo derecho; los disparadores no son meramente jurídicos, son cuestiones más profundas relacionadas con la propia formación de los legisladores; mucho más en este caso, donde hablar de fertilidad asistida es hablar del concepto de embrión, preembrión, de cuándo comienza la vida, de la donación de gametas y de muchas cuestiones que exceden lo meramente partidario y trascienden a cuestiones filosóficas y religiosas”, expresó.
“Por eso –continuó el legislador- fue oportuna la estrategia de la provincia de Buenos Aires, al poner en el ámbito del ministerio de Salud la creación de un comité de bioética en el que comiencen a resolver estos disparadores. Se dejó a un costado esta disputa para avanzar en lo que estábamos de acuerdo, es decir, en el reconocimiento de la infertilidad como una enfermedad”.
Tras la sanción de la ley, se concretaron hasta el momento 10 embarazos y “hace muy pocos días empezaron a surgir fallos de amparos anteriores pero que igualmente han dictado sentencia basándose en ella. Desde el ámbito público se esta trabajando contra reloj dotando a 5 hospitales de la provincia para que puedan derivar los tratamientos de alta complejidad con un criterio específico: las prácticas complejas las llevarán adelante los centros acreditados por la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMER)”, -VER CENTROS ACREDITADOS EN PAGINA DE SAMER- indicó el diputado.
Sin embargo, “se están teniendo algunos inconvenientes con algunas prepagas que están siendo un poco reacias a incorporar lo que dictamina la ley”, reconoció Feliú. “Lo que pasa es que se esta transitando un cambio de paradigma. Pensemos que durante muchos años el congreso trató de sortear una ley y no lo pudo hacer. Hoy la provincia lo logró, incorporamos una ley que alienta a la incorporación de nuevos derechos y a una igualdad real de las personas”.
Cómo funciona la ley
La ley de fertilidad prevé tres esquemas, “el primero de ellos es que la obra social IOMA, que es la obra social más importante de la provincia, cubra el tratamiento de sus afiliados, de hecho ya están recibiendo las consultas”, indicó Feliú.
Por otro lado, todas aquellas personas que no tienen obra social están recurriendo a los hospitales que han sido dotados a tales fines. Pero, “estamos viendo con muchísima preocupación que la tercera pata de la ley, que tiene que ver con aquellos bonaerenses que tienen obra social o prepaga, en algunos casos están teniendo inconvenientes porque les dicen que todavía no tienen información o que están esperando una disposición y no hay que esperar nada porque la ley es muy clara, y específicamente obliga al tratamiento de fertilidad”, sostuvo el legislador.
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PROF DR N M KUPERMAN
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